viernes, 30 de noviembre de 2012

Cartas al abuelo


 Un día como hoy, mi abuelo murió asesinado, 
puedo sentirlo cuando papá se queda callado y tiene el dolor encadenado, puedo verlo atravesado entre sus ojos melancólicos, se me parte el alma entonces y se me chorrean las razones, hace unos años que me enteré lo que ocurrió esa mañana que despedía noviembre, lloré tanto que me inundé en quebranto, un día como hoy se me negó la posibilidad de disfrutarlo y quise retratarlo entonces, pensé en escribir estas cartas para recordarlo.




CARTA 1

Abuelo:
¿Sabes quién soy?, yo si sé quien eres, he visto tu fotografía encuadrada en blanco y negro en la habitación del segundo piso de la casa arriba junto al de la abuela, a quien dicen me asemejo mucho, he visto otras también y te he conocido al fin, observé tus ojos, tus labios, tu cabello y he podido sentirte, he apretado fuertemente mis manos mientras lagrimeaba, puedo sentirte sin haberte conocido, puedo acariciarte y sentir tu calor.

He podido envolverme entre tus cosas, esas que escondiste siempre y te esmeraste en cuidar (eso dicen), he tocado algunas prendas tuyas, he leído las portadas de algunos libros que te pertenecían, pero sobre todo he sentido tu esencia atrapada en la habitación, estás tan presente que lejos de asustarme, me entristeces de punta a punta. ¿Ya sabes quién soy?, soy la hija del hijo a quien viste antes de partir, somos tan parecidos, físicamente no, en el interior, ahí dónde quema la nostalgia y agoniza el corazón.

CARTA 2

Abuelo:
Sabes, hoy en la escuela hablaron sobre ti, estábamos jugando en el recreo y pude escucharlos sin poder entender, me han dolido, no refuté y sólo escuché, sabes que nunca digo algo y que me cuesta expresarme, yo no creo que hayas sido malo, no voy a contárselo a papá, no quiero destapar heridas, pero me han dolido tanto que estoy aquí intentando conversar contigo, ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Qué pienso?, yo sigo creyendo que no has sido malo y aún no sé porque no estás más aquí con nosotros, no me lo han dicho aún pero los he escuchado murmurar y he sentido ganas de callarnos, he sentido ganas de llorar y salir corriendo, he sentido ganas de sentirte por un momento y puedas explicarme cosas que no entiendo, pero sé que no se puede y voy a esperar para saber, o saber para dejar de esperar, voy a esperarte lo prometo.


Mientras tanto, no dejaré de sentir que has sido importante y especial, que las palabras vuelan porque la envidia pesa y el rencor te apresa, no dejaré de sentir que malo no has sido y que si no estás es porque necesariamente tenías que viajar al cielo para cuidarnos a nosotros de nosotros mismos. Voy a seguir esperando por tu verdad, por esa que no se me está permitida, por esa que callan cada que acerco mi cuerpo y sienten que estoy ahí, por esa que nublan y tratan de alejar, por esa verdad de la que dicen me están protegiendo, no lo entiendo hoy, posiblemente lo entienda mañana, voy a seguir esperando por ti.
                                          
CARTA 3

Abuelo:
¿Como estás hoy?, imagino que estás bien allá arriba, me haces falta, sobre todo cuando quiero saber de alegrías y sombras, cuando quiero sentarme en tus piernas y abrazarte mientras narras viejas
 historias y emocionantes leyendas, como lo hace José con su abuelo, o Lorena con el suyo, como lo hacen la mayoría de mis compañeros de clase, me hubiese gustado que seas tú quien me enseñe a montar a los caballos o verte fotografiado sobre ellos muy radiante y hermoso, como decían que te veías, sabes acabo de caer ayer, y siento miedo de volver a intentarlo, el caballo pequeño no es malo, sé que no quiso lastimarme, pero he caído y siento miedo, mucho miedo; me encantaría que estés aquí conmigo para que me ayudes a vencer el pánico y me hagas sentir mejor, 
me hubiese encantado volver a montar contigo y dormirme en tus brazos mientras anochecía. 

Me haces tanta falta, cuando quiero viajar por la vida y necesito que seas tú quien me enseñe a caminar por nuevos senderos, papá casi nunca tiene tiempo, está muy ocupado trabajando y a veces no sé como pedirle que me llevé de un lugar a otro, y además, lo he pensando, no sería lo mismo, de verdad que siempre he querido que seas tú quien me enseñe a vivir y a sentir nuevas emociones; que vayamos juntos a los paseos de la escuela o a las reuniones sociales, que me ayudes a escribir un cuento o me relates una historia increíble para compartirla con los demás niños, quiero que sientan lo increíble que has sido, porque yo lo siento y eso me hace sonreír en medio de tanta tristeza marcada por tu ausencia, me haces tanta falta.

CARTA 4

Abuelo:
Mis padres me acaban de dar la noticia, me cambiarán de escuela y de lugar, vamos a estar más alejados, acabo de volver del cementerio, necesitaba despedirme de ti, voy a dejarlo todo y voy a empezar de nuevo, ¿Crees que estaré bien?, la verdad que no lo sé, me han dicho que es para que me encamine mejor y es hora de que empiece a relacionarme con otro tipo de personas, ¿Por qué no puedo quedarme?, si las personas son iguales en todos lados y me siento tan bien aquí, aquí están casi todos a quienes quiero y no quiero irme, además voy a extrañarte aún más.

¿Te olvidarás de mi?, sé que aunque no pueda escucharle decirlo siempre estarás conmigo, pero como no puedo llevar tu cuerpo a dónde esté, me agrieta creer que vas a olvidarme o que vas a enojarte mucho porque no estaré frente a ti conversando contigo, tan cerca como hasta ahora, ojalá y no me olvides, porque hace mucho que yo no olvido que no debo olvidar que te estoy olvidando si no pienso en ti, van pasando los años sé que lo único que me mantendrá enlazada a los recuerdos que nunca existieron, será pensar en ti, como si existieses, como si no te hubieras ido.


CARTA 5

Abuelo:
Es la fiesta de promoción del colegio, vi a Carolina bailar con don Tito y se veían tan lindos juntos, quise bailar contigo, sentí tu ausencia más dolorosa que siempre, ¿Por qué no estás aquí conmigo?, hubiese dado la mitad de lo que tengo por bailar contigo el vals tradicional, por bajar de tu brazo por las escalinatas y darte un beso en la frente mientras tomabas mis manos.Hubiese entregado minutos de existencia por cuidar tus pasos y llevarte de un lugar a otro, por caminar por la calle y conversar contigo, por disfrutar momentos y capturar sentimientos, por alimentarte y cuidarte, por velar tus sueños y depositar mi amor en cada abrazo.

Me dejado caer, y ha reposado sobre mi piel un halo de antología, estoy imaginándote sonriendo, y estremeciendo mi vida , hablando conmigo y llorando también, te voy prometiendo el mundo mientras vamos bailando juntos, me susurras que estoy creciendo cada vez menos grande y menos fuerte, prometes que vas a estar siempre a mi lado para sostenerme cuando más dolida esté, aún ausente vas a estar presente y siempre alerta a mis gritos de auxilio, me dejó morir en tu espalda y coges mi cintura con ternura, te siento respirando despacito y me toca susurrar esta vez . . .
                                   

TE QUIERO ABUELO, TE QUIERO CON TODO.

CARTA 6

Abuelo:
YA LO SE TODO.
Estoy partida en pedazos y me cuesta contener tanta amargura, tanto desprecio y tantas ganas de ahogarlos en mis lágrimas. Fue tu hija, la tía a quien conocí apenas hace un año quien me contó lo que sucedió esa mañana de noviembre, me lo contó a través de una videollamada, era de noche y estaba en la habitación frente a la computadora, ella creía que yo sabía y me lo dijo de un momento a otro, de golpe, sin opción a que reaccione, me bañó de tristeza y ni cuenta se dio.

Al día siguiente busqué a mamá para preguntárselo, necesitaba saber todo lo que había sucedido, la noche anterior me dieron a beber retazos que dejaban la duda latente y adormecía aún más la intriga; se quedó perpleja, nunca imaginó que llegaría el momento de hablar conmigo al respecto, me cogió de la mano y nos sentamos a conversar en la azotea, me lo dijo todo y yo sentí el todo reventándome las ideas, escuché hasta el final lo que había por contar, por primera vez hablaba conmigo sin tapujos, sin nada que ocultar. Cuando terminó de hablar, estaba mi alma reposando en llanto, baje lentamente y busqué a papá, lo vi y no tuve fuerzas para ir a abrazarlo, me encerré en mi habitación y me tendí a llorar, a llorar fuertemente.

CARTA 7

Abuelo:
Ingresé a la universidad, mis padres viajaron y nadie me llevó al examen de admisión ni me recogió después de darlo, sé que estarías conmigo no hubieses permitido que eso sucediera, llegué a casa con la presión en el piso y casi desmayé, sentí que no había dado un buen examen y el pánico me invadió, quise que salieras en mi encuentro y me salvaras de morir, no estabas y tampoco quise estar sin ti.

En la tarde encendí la computadora, y vi los resultados, luego de verlos me arrodillé y me puse a llorar, sabes que me costó mucho y lo sabes porque me viste sufrirlo de verdad, quise abrazarte una vez más, intuyo que te sentirías orgulloso como nadie lo está, creo que si vivieras si lo entenderías y podrías disfrutar conmigo todo lo que nadie quiso disfrutar, confío en que sí, por lo menos tú si me regalarías sonrisas de verdad y no tendrías que fingir que realmente estás feliz, podría sentirte tan real y sincero mientras vas suprimiendo mi ardor, pero no estás aquí y realmente me consume no tenerte, y no poder compartir todo esto, todo esto contigo.

CARTA 8

Abuelo:
Me dejaron un trabajo en la universidad, consiste en redactar un reportaje donde se aplique periodismo de investigación, no lo pensé dos veces, quise escribir sobre ti, sobre lo que te sucedió y lo mutilada que quedó nuestra familia, me encantaría poder escuchar tu opinión, intentaré escribir lo mejor que pueda, plasmar la sangre derramada en hojas de papel, espero y no logre decepcionarte, de verdad, pondré lo mejor de mi en cada párrafo.

Sin embargo siento miedo, me veré en la necesidad de remover tus cenizas y me quiebra, va a doler aún más cuando escuche versiones que atraviesen mi atormentado corazón y haga que otros corazones se atormenten más mientras me van narrando lo sucedido, haré lo que siendo niña rehuí, destapar heridas. Me asusta, pero voy a hacerlo por ambos, quiero que lo sepa él, escribe tan genial, deberías leerlo o escucharlo cuando va narrando cuentos, esa facilidad de expresión, esa capacidad de transmitir una historia de una forma tan hermosa, lo admiro en demasía, pero sólo lo sabes tú y no quiero que nadie más lo sepa, así que quiero escribir sobre ti para él y como eres tú y me vas a ayudar, espero que logremos impactarlo.


CARTA FINAL

Abuelo:
Te he extrañado mucho en el tiempo que llevo adaptándome a un papel que se me otorgó cuando decidieron por mi y me trajeron a este mundo, he necesitado de ti en cada día de mi vida, he no disfrutado de tu compañía, de tus defectos y virtudes, me arrebataron tu cariño e hicieron de mi lo que soy y nunca debí ser, lo que sucedió contigo repercutió en mi de forma ahora explicable, no pudimos conectarnos, nunca disfruté de tu presencia pero desayuno contigo a diario, almorzamos juntos y me das un beso antes de irme a dormir.

No tenerte significó privarme de delicias que muchos han saboreado, esa bendición tan grande de tener a ángeles maravillosos al lado suyo, esa dicha de que alguien más estará ahí para protegerte y consolarte cuando los demás te han dado la espalda, y hayan decidido alejarse, ese disfrute diario, se me ha sido negado, así como muchos hechos bonitos que se me son esquivos o se me hacen fugaces.

Perderte, me arrancó la dicha de que me cargues en brazos o me eleves a conocer el cielo en hombros, perderte aceleró mi caída y me hizo aún más débil e impredecible, perderte significó darle de bofetadas a millonadas de sonrisas.


Hace veintitrés años, la mañana del treinta de noviembre
 
una bala planeada y cobarde apagó sus días
le reventó la vida y nos la sentenció a nosotros,
he sentido su ausencia estrujándome los huesos,
es uno de esos dolores que atormentan a diario,
una de esas carencias que te queman el alma.



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