lunes, 13 de agosto de 2012

R.I.P Chavela Vargas



" Nadie se muere de amor: ni por falta, ni por sobra "

YO NO ESTUDIÉ PARA SER LESBIANA

"Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales… Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para ser lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo.Yo nunca me he acostado con un señor.Nunca.  Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme... Mis dioses me hicieron así."

(Chavela Vargas "La chamana")


El domingo cinco de agosto, era un día como cualquier otro, entre la fiebre desatada por las olimpiadas y la fiesta que se está viviendo allá en la muy muy lejana ciudad de Londres; un suceso remecía los tímpanos de muchos, en aquellos que derepente habíamos decidido darle una ojeada a las últimas notas del Twitter para saber que es lo que estaba sucediendo en mundo.

- Chavela Vargas se ha ido, publicaba el diario español "El país"

- Se nos adelantó la chamana, twiteaba el moustro llamado "Televisa"

- Noo, no me lo digan. Ay ya se me torció el alma.. Adios chavela, bonito viaje, escribía Alejandro Sanz

- Chavela era ese Méjico de todos, el que se quedo conmigo siempre, el que me habita! Ay Chavela, Chavela, Chavela!!!, arremetía Carlos Vives desde Colombia.

Y el el twitter oficial de la cantante, atravesaba, como puñales al corazón:

"Los mariachis callaron, a partir de ahora, las amarguras volverán a ser amargas, señores y señoras, se ha ido Chavela Vargas"

De un minuto a otro estábamos inundados con notas similares, se dejaron de lado las olimpiadas y la atención había centrado sus ojos en los de Chavela, los ojos que se les habían dormido para siempre, ahora estaban siendo observados por grandes y pequeños, por sabios y patosos, por gobernantes y oprimidos, por mejicanos y no mejicanos, por escritores o literatos, por vivos o por muertos, por nosotros los muertos y los del mas allá lo verdaderos vivos.

Y muy atrás, en la fila más alejada de su sueño eterno, me encontraba yo, paralizada, con un dolor extraño y sin haber comprobado antes si se trataba de la misma persona, mis dedos corrieron a buscarla, la encontré y sentí la necesidad  colosal de escucharla, de escucharla hasta quedarme aún más dormida que ella.

Esa noche de domingo la escuché durante tres horas, una a una, la escuché toda toda, la escuché completa, me desnudó el alma, me penetró las venas y me sumergió en su llanto, el llanto más delicioso que había sentido hasta entonces, cargado con romanticismo, endulzado con amor del bueno y coloreado con hermosas mujeres que se habían quedado esa noche a bailar con ella, habían regresado a verla para luego llevarla junto a ellas, las mujeres que Chavela había amado a rabiar.

Sucede que LA CHAMANA era una mujer disfrazada en un cuerpo ajeno, corrección no era una mujer en sí, porque nunca admitió que alguna vez  lo había sido, en sus canciones ella era un varón enamorado, uno que a las decepciones le hacía frente con botellas de tequila y lo amedrentaba con cigarrillos a quemarropa, tampoco se vistió de hipocresía y aparentó ser una dama para aparentar, ella nunca se sintió mujer ni siquiera cuando la parieron o cuando la amamantaban.

Y amó profundamente, amo como pocos seres humanos lo han hecho, amó tanto pero tanto, que prefirió morir en los brazos de su amada a dejarla ir sin más ni más. Escribió esta canción para Frida Kahlo, a quién minutos antes de morir confesó que seguía amando con locura y desenfreno, que si no hubiese volado antes, mucho antes que ella, hubiese vuelto a buscar, vuelto a sufrir, vuelvo a vivir, a vivir amándola.

" Ya me canso de llorar y no amanece,                     
ya no sé, si maldecirte o por ti rezar,                            
tengo miedo de buscarte y de encontrarte,                
donde me aseguran tus amigos que te vas,                 
hay momentos en que quisiera, mejor dejarte,        
 arrancarme ya los clavos de mi pena                           
pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos              
 y mi cariño, con la aurora, me vuelve a esperar."    



 " Paloma negra, donde andarás,        
ya no juegues con mi honra, 
sin tus caricias, deben ser mías, de nadie más.
Y aunque te ame con locura,
ya no vuelvas, 
 paloma negra eres la reja de un penar, 
quiero ser libre, vivir mi vida con quién yo quiera.  .

                                                
"Dios dame fuerzas, 
que estoy muriendo, por irla a buscar . . . ."

(Frida y Chavela)

Y en medio del remolino de amores y desamores que iban atormentándola a lo largo de su vida, Chavela Vargas se envolvía dentro de problemáticas sociales, no sólo escribía sobre el dolor que la atormentaba, sino también le escribía a su gente, era partícipe de historias desgarradoras y las iba plasmando, no las dejaba pasar, sufría si, le dolía vivir amando sin ser correspondida pero se daba tiempo para respirar con fuerza y hacer justicia a través de canciones.

"Estaba lavando Anzelma,                                                   
a orillas de un manantial,                                                    
pasó cantando la leva,                                                        
al frente iba un capitán,                                                     
al ver tan linda morena,                                                     
al capitán le gustó y no le habló por la buena,                    
a fuerzas se la llevó.                                                        
                                                                                         

Cipriano, hermano de Anzelma, peleó con el capitán,
valiente como una fiera y no le pudo ganar,
el capitán a balazos mató a Cipriano Guzmán, 
y Anzelma sobre sus brazos, lo contempló agonizar.
La tropa se había marchado,
y aquel, cobarde malvado, quería su presa gozar,
    rodaron dos dos al suelo, la hembra y el criminal,
logró la pistola Anzelma y acribilló al capitán.
                    Soltó su pelo bonito y luego al viento grito:                                                                                 
Ya estás vengando hermanito, de este cobarde, matón".

Su voz, su increíble voz se iba dibujando en memorias, y había logrado de pronto, catapultarse entre las leyendas latinoamericanas, cuan bonito se siente cuando uno o una escucha a Chavela cantando "Ojalá que te vaya bonito, " El último trago", "Volver", "Paloma negra",  o "Se me olvidó otra vez, con esa voz ronca que ella forzó tratando de arrancarse la delicadeza, pero aún así, se notaba era ella y así había nacido.

Encontré este fragmento en una biografía que ella misma escribió:

     Un día me escapé de la finca y fui a la capital, a San José, a buscar a mi padre.

-Señor, haga algo por mí. Ayúdeme, señor: soy su hija. 
–Sí –me dijo–, eres mi hija. Pero eres rara.


Estuve durante un tiempo viviendo con él, hasta que un día mi santo papá decidió cargar un tanto más el fardo de la amargura. Fue una humillación espantosa, una insultada decimos aquí. Me heló el alma.

–¡Me avergüenzo de ser tu padre y me avergüenzo de que seas mi hija! ¡Haré que te encierren en un reformatorio hasta que te endereces o te mueras!


Y es que no fue fácil, vivir en una época dónde el homosexualismo estaba sanatizado, si uno observa y se detiene a ver los distintos casos que existen en la actualidad, imaginar como era en la época de los años treinta o cuarenta es indescriptible, sólo Chavela lo sabe y lo ha compartido en sus conciertos, en sus libros o en simples publicaciones que iba haciendo cuando ya acariciaba las ocho décadas o quizás las nueve, iba recordando entonces que ser diferente, le había inyectado la dosis de coraje que entonces una mujer necesitaba si quería introducir su música dentro de un ambiente comandado por tanto macho cabrío.


Comparto otro fragmentó de su autobiografía que me encantó:


Me han dicho algunas veces que mi amor era dulce y suave. La leyenda negra supone que mi amor era fuerte y violento. No niego que hubo alguna agarrada, y que en alguna despedida se dijeron palabras bien altas. Era celosa, es verdad. Pero es que casi todas me ponían los cuernos. Parecía yo venado, no podía entrar por ninguna puerta. Tal vez se asombren ustedes, pero yo no los he puesto nunca –otra cosa que no aparece escrita en la leyenda negra–. Cuando he estado con una mujer, he estado con una sola mujer. Nunca fui promiscua, ni me gustó jugar a lesbiana, ni jamás jugué con los amores. Me gustaban y me gustan todas, por supuesto, pero no. Yo soy muy respetuosa. Si una gente me quiere, yo tengo que respetarla porque es mi deber como ser humano. Y muy agradecida de que alguien me ame. Quizá porque, como no he sido muy afortunada con el cariño de los demás, siempre agradezco que me quieran. Y siempre me resulta fascinante y maravilloso que alguien ponga sus ojos en mí (…).


Le creo cuando dice que fue leal y sincera, porque solamente quien es capaz de amar con pureza no engaña ni traiciona, el amor se mantiene y se va fortaleciendo con el tiempo, crece y crece hasta elevarse al punto mismo de la fantasía, se van fabricando entonces orgasmos de felicidad, que se componen con eternas dosis de entrega, respeto y admiración plena. Nadie se muere de amor: ni por falta, ni por sobra.


Está de más decir que ha sufrido, y ha sufrido mucho, pero a diferencia de otros, decidió hospedarse en la tierra hasta que el cuerpo aguante y extraordinariamente aguantó hasta los 93 años, no escapó a su destino, se abalanzó sobre él, fue domándolo poco a poco y fue feliz en medio de la tristeza, no necesito fingir, vivió como quiso y fue como quería ser, los caminos de la vida se fueron adaptando a la suya; bebió, saltó, gritó, lloro mucho pero mucho, pero siempre decidida a no dejar de pelear, se enamoró una y otra vez, se enloqueció después; pero nunca se rasgó la piel o las ideas por haber nacido "diferente". Sin pensarlo entonces, Chavela se convirtió en el ícono de miles de personas que hacen de la comunidad homosexual, un símbolo de admiración, caricaturas admirables que han decidido que sus días se conviertan en desafíos diarios, han adoptado la constancia en la gresca continúa para vencer a la sociedad y sus prejuicios endemoniados, la lucha diaria para poder ser aceptado y caminar con absoluta libertad mientras van haciéndose el amor a diario, haciéndose el amor ante los ojos del mundo, porque el amor debe hacerse a plena luz del día, porque si el odio se hace a vista y paciencia de Dios.           
 ¿Por qué esconderse en medio de las sábanas?


Chavela Vargas se nos adelantó, ha trascendido, ha volado hasta los brazos de su amada Frida y nos sonríe desde el cielo, ha calado con su sangre en la historia un siglo de buena música y así se ha ido, entre lágrimas, arropada con su poncho y sus canciones de antaño, enamorada del amor y en paz con Dios, su muerte significará quizás uno de los lutos más dolorosos que la tierra va a tener que sufrir, su maravillosa voz no se apagará jamás, existe un tremendo legado artístico que la chamana dejó, y los invitó a disfrutar, apaguen las luces entonces cuando decidan hacerlo, respiren en medio de la oscuridad, sientan con el alma y entenderán, lo mucho que ha significado lo suyo en el pasado, presente y en el futuro significará, lo mucho que ha dejado, y lo mucho que han reflejo esos gloriosos 93 años de vida, de lucha y de pasión constante.

"Descansa en paz CHAMÁN HERMOSO"


martes, 7 de agosto de 2012

Tal vez . . .


Hoy desperté con sabor a ti, 
te soñé y lloraba, de felicidad lloraba.


Me encontraba yo en la universidad, con las amigas de siempre, conversábamos efusivas sobre temas que carecían de importancia, sonreía y desconocía la razón del porqué, fue así que de un momento a otro, apareciste frente a mi, al principio me costó reconocer tus labios la sensación de poquedad se apoderó de mi cuerpo, mis ojos se negaban a morir una vez más, sentí miedo y vergüenza, vergüenza plena.

Lucías tan radiante, vestías con un uniforme deportivo que estaba adornado con la bandera nacional, en el pecho resaltaban tus nombres y tus dos apellidos, estabas tan hermoso y yo pude derretirme de inmediato al observar tus ojos de príncipe; tu mirada, sí, era la misma de antes, aquella con la cuál me contemplabas con ternura perdidamente enamorado, esa que me acompañaba cuando salía del colegio y cruzaba la pista en dirección a tus brazos, a envolverme en tus días, en tu infinito romanticismo, en tu dulzura empalagosa, en tu amor, en tu misericordioso amor.


Nos quedábamos entonces perdidos viéndonos fijamente, tenías los cabellos alborotados y más bonitos que de costumbre, espiralados y negrísimos.

Me sentí tan orgullosa al verte engalanado por un uniforme tan llamativo y representativo, estabas más grande y más lleno de vitalidad, habías logrado alcanzar el sueño de toda tu vida, sonreías dulce, mágico y encandilador. 


Hace más de un año que no volvía a soñar contigo, hace tanto fue, que ya había perdido el color de tus sonrisas. Ayer no estaba pensando en ti y recuerdo que hace unos años, te soñaba porque minutos antes de quedarme inmóvil en la cama había imaginado tu rostro, había acariciado tus mejillas con las yemas de mis dedos, o había escrito algún poema con rimas adoloridas.

Anoche no estaba pensando en ti, pero te soñé y me volví a enamorar de tu recuerdo, no pensaba en ti pero entendí el porqué del sueño y el porqué de este remordimiento que quema mis memorias y acalora mi corazón.

Hace cuatro años, cuando yo había pasado de ser de la más insignificante criatura que habitaba sobre la faz de la tierra a la niña/mujer más feliz del universo, mientras tu adornabas mis canciones, y le dabas razón a mis días, se realizaba BEIJING 2008.

Ya para entonces sabías que yo adoraba los juegos olímpicos, mis estrellas brillaban cuando estaba sentada frente al televisor, quizás por mi frustrada ilusión de convertirme en futbolista profesional, no lo sé, pero desde muy pequeña me fascinaron las fiestas realizadas cada 48 meses, en las cuales miles de realidades trascendían y otras se estancaban.

Solíamos quedarnos entonces hasta la madrugada, tu me acompañabas desde el otro lado de la urbe, apegadito al celular, las llamadas estaban caras en ese tiempo y optamos por los mensajes de textos, es increíble como podía alegrarme el sonido de tus cursis palabras repletitas en un texto pequeño y lo poco que expresaba un te amo para tanto amor contenido, no me cansaba no, de decírtelo, te amaba en demasía, de amaba con todo lo mío y parte de lo tuyo, te amaba de día y te amaba aún más de noche, porque es de noche cuando uno se siente más susceptible y débil a las emociones, y yo no podía dejar de amarte más y más con el transcurso de las estaciones.

Tu preferías el baloncesto y yo moría por la gimnasia rítmica, y así eran nuestros días de olimpiadas, en ese entonces hablábamos mucho de Londres 2012, hablábamos tanto de todo lo que podría suceder en nuestras vidas, imaginamos nuestras vidas atadas hasta el infinito hasta el fin de las luces de lo desconocido y éramos todo lo que necesitábamos uno del otro, el otro para uno, éramos armonía, completa y perfecta.

Hace días que inició esta algarabía multicolor, donde cientos de deportistas persiguen el podio como un niño a un chocolate, donde sonríen unos y lloran otros, donde la competencia se vive a mil por hora y la medalla de oro se convierte en dicha.

Pero tu no estás, no estás y me destroza tu ausencia, o estás quizás pero te has olvidado que existo, que te espero y te esperado hasta ahora, al principio con mi consentimiento y ahora porque simplemente es así, el destino se edifica lentamente y yo voy construyendo una ilusión, lo suficientemente fuerte como para sustituirte, y lograr arrancar tus labios que han vivido impregnadas en mis enzimas, que me absorbido la inocencia y cuya fuerza sobrenatural me recuerda a diario que aún vives en mi.

Tu no estás y a mi me desbarata tu danzar intacto,
giras y giras a mi alrededor,
me acompañas y no está tan mal,
no estaría del todo mal si no fuese que ya no vas a volver,
no vas a volver a abrazarme,
no vamos a volver a enlazarnos,
no voy a volver a envolverme con tu piel,
no vas a volver a ser mío, ni volveré a entregarme sin miedo a tu amor.



 "Y el amor a veces,
vuela lejos, pero VUELVE
y tu y yo tal vez,
sólo diré tal vez,
tengamos un después.

Deja que piense 
que aún puedo reconquistarte,
aunque tal vez no sea HOY. "



jueves, 26 de julio de 2012

Días de Julio

*
Mucho frío, tanto que los huesos crujen, no mueves tu cuerpo aunque te empujen.
Mucho sol, quema y te agrieta los poros de la piel, tan intenso como el color de la miel.
Mucho fútbol, respirar en altura cuesta, más aún si está de por medio un toro de apuesta.

Mucho de gritos, cánticos con garra y pasión, amor a la camiseta, cariño a la selección.
Mucha melancolía, se envuelven recuerdos para llevar y volar.
Mucho licor, te desbaratas, enloqueces, gritas y matas.
Mucho amor a las fiestas de Santiago, orquestas de saco/corbata y sazón, de fondo más de un adolorido corazón.
Mucho de mucho, mucho de Dios.

Mucho de fe, aquella fuerza sobrenatural que te ata a la tierra, sonrisa guerrera.
Mucho de todo, mucho de abandono a la vida, de abandono al dolor.
Mucho de ilusión, los abrazos de antaño están de regreso.
Mucho de lujo, besas los zapatos del mostrador, los pantalones del colgador, las zapatillas deseadas durante verano, durante invierno, besas y estás satisfecho.

Mucho de ti, mucho de mi, mucho de nosotros, los que estamos y los que ya no están, los que crecimos deseando convertirnos en personajes de ficción, los que hicimos que Julio se convierta en tradición, mes dónde la pelota roza el piso y explota con algarabía al llegar a la red, o traspasar la ventana al cielo.


Mucho de lo que el viento se llevó, de mis sonrisas reemplazadas por notas musicales, mucho de lo que quise entonces, de lo que quiero hoy y voceos de lo que voy a querer mañana más tarde.

MUCHO DE MI GENTE,
MUCHO DE MI CULTURA,
MUCHO DE MI PUEBLO, QUE ME ESPERA SENTADO VIENDO LAS NUBES.
MUCHO DE LA INOCENCIA QUE SE ME ESCAPO DE LAS MANOS.
MUCHO DE MIS MIEDOS, MUCHO DE MIS DOMINGOS DE DEPRESIÓN.



Lo había olvidado,
MUCHO DE TU ALIENTO A ALCOHOL,
DE TUS BESOS CON SABOR A CERVEZAS EN LUGAR DE CEREZAS,
MUCHO DE LÁGRIMAS VENTILADAS EN EL BALCÓN.
MUCHO DE RESENTIMIENTO AGLOMERADO EN LA SIN RAZÓN.


sábado, 14 de julio de 2012

Mariposas




Se me agrieta la razón y las imagino
 las imagino como hace un poco más de un milenio
las imagino a fuego lento,
escalan lentamente mi piel y se apoderan de mi sentir dulce violento.



Saben
necesito volver a sentir mariposas en el corazón,
que me hagan sentir viva una vez más
vivir el pasado pero hacia atrás
abrirle las rejas a mil y un te amo, enseñarles a hablar.


Saben
necesito mariposas revoloteando los bolsillos de mi pantalón,
que me devuelvan los días bonitos,
respirar amor por donde esté,
imaginarlo por lo menos, 
beberlo ansiosa en cada tacita de té.


Saben 
necesito que cándidas mariposas hagan conexión,
que jueguen a esconderte bajo el ocaso del sol
dibujar prosas de vida,
y nunca jamás encontrar la salida.


Saben
necesito cánticos de mariposas para lograr mi ascensión,
a lo intangible, a lo inimaginable
que me hagan enloquecer de felicidad
gritar hasta desmayar, hasta la saciedad.


Saben
necesito  caricias y mariposas para encerrarlas en una canción,
que me enamoren a diario,
que sigan pendiente mis pasos como  mercenarios
besar hasta que se me quiebren los labios.


Saben
necesito la fuerza sobrenatural de mariposas para mi rendición,
que me hagan frágil y de papel,
creer en la existencia de magia en el mundo,
la persistencia pura de construir mágicas torres de babel.


Saben
necesito la fe empalagosa de mariposas que fabriquen ilusión,
que disipen los días turbios que saben a olvido,
otorgarle significado al amor,
a la existencia de tal, a la explicación del dolor.


Saben
necesito mariposas cursis y enamoradizas que hagan erupción,
que hagan que mis sentidos empiecen a andar,
o por lo menos a caminar más de prisa,
que dejen de jugar a conformarse con fingidas risas.



Y entonces imagino que todo va a estar bien,
serán ellas las próximas en tocar mi puerta.
Saltaré con el corazón en los pies,
pintaré con brillo labial mis ojos,
 pondré rubor en mis labios,
verteré gel en mis pómulos,
haré las cosas de forma distinta, 
porque siendo como fui, y siendo como soy,
no he podido retener a mis mariposas, las he ido matando una a una, las he lastimado.


Hoy entiendo que el verdadero amor te moldea a su manera,
 necesita ser regada y mimada de forma peculiar, 
si no eres capaz de cambiar por amor,
no eres capaz de amar,
y si no amas, entonces 
¿Por qué ir suplicando migajas de amor por dónde vayas?


Esta tarde de julio, quiero adoptar nuevas mariposas,
las necesito viviendo muy cerca del alma,
ahí dónde se esconde lo inimaginable,
 ahí dónde uno es sumamente delicado,
ahí dónde hace mucho,
desde hace mucho pero mucho,
no he sentido nada, nada de nada.


domingo, 24 de junio de 2012

De polvo y de fútbol



. . . "De un momento a otro dejábamos de ser dos, se sumaba uno más y seguíamos corriendo detrás del balón, eramos tres o cuatro, éramos cinco o seis; la cifra se incrementaba, los años iban pasando, pero la inocencia se mantenía pura, éramos todos entonces riendo a carcajadas, peleando a regañadientes, sudando caliente, respirando fútbol por los cinco sentidos, éramos lo que fuimos y fuimos los que éramos, parte de la misma historia, de la misma generación, esa del 92, alguno del 91 y uno que otro del 90, pero estábamos ahí presos de la misma pasión y gloria, de la misma medicina del alma "   


Solíamos reunirnos por las tardes después de almorzar, salía de casa con una mandarina o naranja en cada bolsillo del pantalón y una gorra para cubrirme del sol, la felicidad brotaba por mis ojos, no existía otro momento en mi vida como aquel, dónde devota de la fascinación más exquisita me vestía con zapatillas y ropa deportiva, sujetaba los pasadores con gran fuerza en los pies, y me aventaba a la sensación más bella que entonces, lo era todo, escapaba por la puerta trasera con total sutileza. 


Quién tenía el balón, era el todopoderoso. 
¿Y si no había pelota alguna? Pues la fabricábamos con papel, bolsas, trapos o cartones. 
La mayoría de veces, entre dos líderes, nos repartían a los demás como si fuésemos objetos, por turnos, después de dividirnos en dos bandos; escogíamos la cantidad de goles "3 - 6" "4 - 8" "5 - 10" significaban cambio de cancha y/o descanso y el fin del partido; colocábamos las piedras, casaquillas, gorras o lo que sea que hiciese una simulación de arco sin travesaño. 


Y así empezaba la fiesta. 
Todos corriendo tras la pelota, de un lado a otro, eufóricos, completamente asquerosos, bañados en polvo y sudor, tropezábamos y nos parábamos de inmediato ensangrentados, seguíamos corriendo, el clímax se traducía en GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! y nos desprendíamos de las prendas superiores (como los astros en la pantalla chica), la pelota se movía de inmediato con rabia, la ilusión de transforma en cólera, nos odiábamos a rabiar, éramos enemigos y la misión era una sola, GANAR a costa de lo que fuese, con empujones y faltas o con buen fútbol y fantásticos goles. Anochecía de pronto y estábamos exhaustos, los partidos eran consecutivos y sin darnos cuenta el tiempo jugando se resumía en dos a tres horas, nos elevábamos al cielo en cada jugada, nos olvidábamos del mundo y sus estupideces, puedo afirmarlo ahora, éramos COMPLETAMENTE FELICES. 


Me enamoré del fútbol cuándo era muy pequeña, mi ilusión fue impulsada por la influencia de mis hermanos mayores quienes no hablaban de otra cosa, ellos me enseñaron a ver la vida de una forma esférica, y fue así que aprendí a suplir mi soledad infinita con adrenalina pura, las tardes dónde respiraba tristeza profunda decidí reemplazarlas por fútbol hasta desvanecer, y fui feliz, feliz cuando mis pies tocaban un balón o cuando mis ojos contemplaban un partido de fútbol en la televisión, fui tan feliz que soñaba con vivir de eso, dedicarme a eso y morir por eso; la vida y sus recovecos me refutaron tiempo después con que era imposible hacerlo, por lo menos imposible para mi. 


Mi primer amor trajo consigo experiencias sublimes, momentos deliciosos y disfrutes que tiendo a evocar con una sonrisa en los labios, me regaló una de las mejores etapas de mi vida y felicidad fugaz que se mantiene en la memoria de cada uno de quienes fuimos partícipes de cada uno de los partidos jugados, el sudor aglomerado y porqué no decirlo de las lágrimas derramadas por cada lesión, marcador en contra o pelota desinflada. 


Y es que el fútbol es así de bonito, es capaz de arrancarte de la realidad y llenarte de dicha inmensa si ganas un partido o de la tristeza más profunda si lo pierdes, pero nada absolutamente nada se compara con ser partícipe de uno, sumergirte en el campo e intentar anotar un gol en el arco adversario, y cuan valioso es lograr marcar un gol, es realmente fantástico. 


Hoy, una década después, sigo respirando fútbol por donde vaya, ya no lo practico con la misma constancia de antes pero sigo tras de él, como hace mucho, y quizás ya no vuelva a revolcarme en la tierra, pero siguen alborotándose mis hormonas cada vez que veo un tiro libro, un penal o una atajada magistral, pues sucede que solamente quién ha vivido al fútbol de verdad, desde siempre, puede entender la pasión que despierta ver un balón rozando el piso, al compás de quién lo tiene bajo sus pies, disfrutándolo, amándolo y sintiéndolo. 



Gracias fútbol por regalarme vida, 
en lugar de qué la vida me haya regalado fútbol.

miércoles, 9 de mayo de 2012

I will love you forever



Olvidé lo mucho que dolía no sentirte, había creído que la menopausia había logrado por fin ahorrarme algunos litros de dolor y no fue así, no no, no fue así, apretaste mi corazón con tus dientes, para luego arrojar la espada y volar.


Ayer (uno de mis días azules) salí de casa preocupada porque la noche anterior no pudiste dormir por el dolor en las amígdalas, en medio de mi turbación y lucha por salir adelante pensé en ti, como de costumbre, pensé en llevarte medicamentos porque estabas ocupada y conociéndote como te conozco sabía que no dejarías de lado tus quehaceres, no tenía dinero suficiente, tenía que comprar algo en la botica de la esquina, y no cargada mucho efectivo, me moría de sed, mucha sed se moría dentro de mi, pero me tragué la saliva con valentía y seguí caminando, salí con prisa de la universidad no quería perderme la serie otra vez, pensé en viajar a casa en colectivo pero nuevamente pensé en ti, di un giro y atrapé el microbús, me tragué nuevamente la saliva con hidalguía y respiré con una sonrisa. Después de un trayecto interminable, me ubiqué en la botica esa cuyo nombre me recuerda tanto a Dios y a los ángeles, entonces revisé el monedero y vi que sobraban algunos soles aparte del dinero que iba a utilizar, pregunté por medicamentos y me pidieron que detallara los síntomas y si quien iba a ingerirlo era alérgico a algo, quise darte una sorpresa pero sabía que podía causarte daño si no preguntaba antes, así que cogí el celular y llamé: 


- Hola, estoy en la botica. ¿Me puedes describir que síntomas tienes?
- ¿Ah? ¿Tú que haces ahí?
- Pasé a comprar algo que necesitaba y pensé en comprar pastillas.
- Siempre te gusta perder el tiempo ¿no? apúrate ya es tarde.
- Pero . . .
- No quiero nada déjalo así.
- Pero ayer te vi mal, no quiero que empeores. 
- Ah no no no, que lo dejes así, no molestes y colgaste.


No supe entonces como ocultar tanto ardor, la chica quien me atendía minutos antes se quedó viéndome perpleja, yo lancé una risa nerviosa pero por dentro nadaba en decepción extrema, apreté las monedas con fuerza y me aventuré a lo desconocido, en medio de ideas crujientes compré el sporade que vi y no pude beber quise también comprar las ruedas de los carros y abalanzarme bajo sus llagas, quise sentir todo lo que no soy capaz de sentir.


Hoy, no abrí los ojos porque no pude cerrarlos la noche anterior, vi como arrojabas el dinero con cólera sobre mi escritorio, no me diste tiempo ni observarte bien, pegaste un par de gritos y saliste enfurecida, se me elevó el corazón. No paré de correr desde que salí de la cama, a pesar de mis mareos mi debilidad y mis pesares, después de mil y un emociones en un sólo día, tan sólo quería volver a casa y saber como estabas de las amígdalas, cuando disponía a venir en cuánto se abrió la puerta del salón me retuvieron para hacer el trabajo del día siguiente, no pude refutar, y me quedé presa de tantas ansias, acabamos por fin y caminé con prisa pero sentía que volaba, volaba en dirección tuya. Durante el trayecto me apretó la gastritis con fuerza, imaginé que la causa era clara, aún así sabía que pronto estaría en casa y mientras tanto tenía que soportarlo (como siempre), esquivé a los perros como de costumbre, abrí la puerta, ingresé a tu habitación . .  .


Quise besarte en el rostro y me volteaste la cara.
(Enmudecí)


- Llegas tarde. 
¿Tanto te gusta perder el tiempo en la calle?


(Me hice añicos, me evaporé por completo)
- Tenía que hacer un trabajo. (grité para que vibre mi voz quebradiza.)


Gritaste tantas cosas más pero mis lágrimas atraparon a mis oídos, grité para no llorar mientras lloraba y así me envolví en la nada, en la cuál siempre perdí, escapé al baño como de costumbre, escapé a morir en el inodoro, ahogada con mis propias lágrimas, vi mi reflejo en el espejo y supe que aún era una niña, débil y frágil, estúpida e idiota, insignificante y melancólica, que aún seguía buscando en tus manos el refugio eterno, que aún acariciaba tus mejillas con ternura a pesar de las espinas clavadas en el alma.


Confirmé entonces que mi amor nunca había disminuido, que con el paso de los daños y con ellos los años, mi sentir había crecido, se había elevado inmensamente, supe entonces que debía escribir esto para que no se pierda en los recuerdos, y aunque nunca lo vayas a leer, no imaginas lo mucho que te amo, te amo con todas las fuerzas de mi corazón y así como lo hice en un momento de reflexión infinita le agradezco a Dios que estés aquí conmigo para causarme daño, para dolerme en los ojos quizás, para triturar mis huesos una y otra vez, para aventarme al vacío tal ves, pero que estés aquí al fin y al cabo.

I Love You Mom!  

I Love You . . . Always I Will Love You!

Hace algún tiempo escogí esta canción para momentos como este, 
en el cuál sientes que no sientes, 
o no sientes lo que quieres sentir,
cuando el dolor es tan grande,
cuando las razones se consumen,
y piensas con la cabeza,
mientras el corazón se aleja, 
se acurruca en el rincón de la fantasía.

"Ella se desliza y me atropella,
es pregunta y es respuesta 
. . . es ella"

domingo, 22 de abril de 2012

Welcome to my life

Y mi vida se iluminó de pronto, en milésimas de segundo me perdí en el limbo, no sabía si lo de ayer era un sueño o era una ilusión óptica como las que siempre había tenido hasta entonces, no tenía en la cabeza la idea clara de llorar como una niña mimada, llorar con todo el alma, o gritar gritar fuertemente hasta desaparecer por completo, de pronto volví en si y no, no era una falacia. 

Mis padres estaban parados frente a mi, los podía ver mientras cantaba, podía sentir su sonrisa reventándome de felicidad, podía entonces dejar que se escapase un suspiro tembloroso de alegría, podía morirme ya, porque había logrado mi más grande sueño, mi más grande anhelo, que sintieran el inmenso amor que la música ha calado en mi, que me sintieran en la plenitud de mi existencia, que me sintieran más frágil y ligera que el viento, que me sintieran viva, que me sintieran, sólo eso, que me sintieran antes que me extinga por completo, antes que se me secase la esencia y se me minimizara la presencia.



En los diecinueve años que llevo pisando la misma tierra que ustedes, y tengo la dicha de haber nacido en un rincón del paraíso llamado Perú, nunca antes mis padres me escucharon cantar mientras me veían, y no me da me da vergüenza decir que hasta hace poco ignoraban que lo hacía, mi historia con la música surgió de la manera  más insólita, más extravagante y sobre todo poco racional. Tengo la dicha de cantar desde los cinco años, pero la lógica recién la adquirí a los siete, es por ello que nunca olvidaré como empezó esto para mi cerebro en si, me enamoré de Gianmarco y su hermosa canción de amor, me impresioné con OV7 y aquella pequeña traviesa, destrocé la radiograbadora de papá con tantas rebobinaciones para poder plasmar las letras de ambas canciones, grabé mi voz en cientos de cassettes y todos me parecieron patéticos, los escondí, los quemé o los fui desapareciendo poco a poco, cantaba estupidez y media que apareciese en mi cabeza, solía cambiarle las letras a las canciones e iba creando otras nuevas, a los diez años me planté frente al salón de clases y entoné con orgullo muchísimo orgullo "Madre hoy no me levanto" del gran Manolo Galván (esa dónde el niño que le dice a su madre que en la escuela su compañero le gritó hijo de ramera) aún recuerdo el rostro consternado de mi profesor que hizo que me callara de inmediato, empecé a escribir mi primera canción a los once años, fue tan tonta que nunca pude terminarla, mientras lo hacía, me quedaba prendida durante horas en la computadora intentando interpretar París de la ODVG, y si, todo esto lo hacía a escondidas, nunca nadie me enseñó como hacerlo. Fui nutriéndome de baladas desde que aprendí a usar el equipo de sonido, mis hermanos compraban los cassettes entonces y yo podía disfrutarlos hasta quedarme dormida en el sofá, podía sentir la fuerza de la música iluminándome la vida desde ya, descubrí Ritmo Romántica y sabía que mi vida giraría en torno a la melodía del dolor hecho canción eternamente, sellé un pacto con el ritmo, el compás y la armonía, no había vuelta atrás, estaba atrapada entre sus redes y apenas tenía trece años. Y si, seguía haciéndolo a oscuras, siempre oculta, con miedo o con vergüenza, con tristeza o cobardía.


Y así de la nada surgió todo esto, a lo que ahora denominado V.I.D.A y quiero que poco a poco cada uno sea bienvenido a este mundo mío, y sea así partícipe de todo lo que puedo transmitir cuando cojo un micrófono entre los dedos o siento una guitarra a lo lejos, a mi no me enseñaron como cantar y mucho menos dónde, cómo y para qué hacerlo, me cité con la muerte en diversos concursos y fui caminando sólo de la mano de Dios, me arriesgué a saltar sobre el vacío cientos de veces sin ni siquiera saber como pararme frente a un escenario, me tragué la hiel y el veneno de las críticas de miles, se me revolvió el estómago y me hizo añicos la gastritis emocional que padezco hace algunos años, se me secó la garganta por completo en medio de una canción y no sabía como hacerle para terminar de expulsarla, se me olvidó la letra millones de veces y me quedé petrificada sin saber qué continuaba, se me escabulló la voz repentinamente y no me quedaban fuerzas para seguir soportando a ese demonio en el que se convierte una persona cuando está parada delante de ti y sé siente en el derecho de juzgarte sin por lo menos saber tu nombre, pero ninguno de esos sufrimientos se comparaba con la sangre expulsada por mi corazón al no ver a mi madre delante de mi llenándome de confianza en lo que podía o no hacer en la tarima, llenándome de críticas o de remordimientos, pero llenándome al fin y al cabo, sentirla era lo único que yo necesitaba para continuar, su respiración era lo que mi voz necesitó siempre, pero estaba ausente y yo tenía que contentarme con mi poquedad, con aquello a lo que había aferrado a mis días, a la soledad más pura jamás antes sentida, cuando de pronto era mi turno y estaba ahí quieta más triste que siempre, adherida al piso para no salir volando, sólo pensaba en ella y suspiraba entre infinito dolor contenido . . . PARA TI MAMÁ, empezaba la música e iniciaba mi tragicomedia.




Lo de ayer fue un suceso que yo esperé durante toda mi vida, no podía asimilarlo hasta el momento que subí al escenario y estaba divisándolos a lo lejos (papá y mamá) (mamá y papá) ambos juntos en espera de mi presentación, mi sonrisa a medias resumió todo lo sufrido, y entendí, entendí por fin, que nunca es tarde para sentir a las personas a quienes más se ama, aunque sea sólo por unos minutos, que la música no discrimina y a la larga establece conexiones entre las personas muy a pesar de sus creencias o de los comportamientos adoptados durante todos sus momento, de sus gustos o preferencias, o del concepto ideado de la vida en sí, y otra vez, lo repito, otra vez, a mi no me da vergüenza decirlo, a mi nadie me dio lo que muchos tuvieron y sin embargo estoy aquí, luchando, acumulando puntos en el cielo de la gloria, intentando ser mejor día a día, guerreando por cambiar la mala definición que los mediocres le han dado a la música, intentando sobre todo hacer patria en un país dónde la mierda vale muchísimo más que el arte, dónde ser común y ser parte del sistema es lo más admirable, dónde ser diferente cuesta, dónde sentir diferente duele, dónde vivir como se desea vivir está destinado a pasar hambre, dónde ser del montón es la mejor medicina para la ignorancia.

viernes, 30 de marzo de 2012

Olvidarte a medias

Me pregunto si tendría sentido continuar sin el ardor característico de las heridas que fabricaste en mi interior, ir por la vida sin el sabor agridulce de las penas causadas por tu abandono, si pensarte me duele, llevarte me conmigo me hiere ¿Acaso no sería terrible no sentir más dolor?, si supuestamente vivir sin ti no es vivir ¿Que me quedaría entonces si dejase de extrañarte?, he pensado seriamente en bailar desde hoy hasta el infinito con la nostalgia de tu partida, y tatuarme en la cien un "·Vivesdentrodemi·" así hayas perdido la vista y hayas decidido morir lejos de mis brazos. 


Odio las despedidas y me deprimen los finales a escondidas, no me interesa en definitiva, que tu formes parte de mi pasado, no deseo simplemente recordarte con dulzura, no me interesa acostarme con tu recuerdo y despertar al tercer día oliendo a ti, no es lo que necesito para nosotras (mi estupidez y mi antología).


Quiero . . . 
que me duelas 
que me agrietes el corazón
que me tritures los sentidos 
que me ates y desates 
que me tomes y me arrojes 
que me lamas y me muerdas 
que me irrites y desquicies 
que me revuelvas por completo 
que me desaparezcas definitivamente. 


 Por eso . . . 


 Te voy a olvidar a medias, 
para que puedas regresar cuando quieras. 


 Te voy a olvidar a medias, 
para que vengas me des un beso y desaparezcas. 


 Te voy a olvidar a medias, 
para sentir que te aferras a acurrucarte dentro de mis lágrimas.



lunes, 26 de marzo de 2012

Carta a Cupido # 1




Esa noche de luna vacía, él agrietó su corazón, desapareciendo así su sonrisa, la disfrazó de Monalisa y la aventó a la nada, hizo con su traición que caminase de puntillas sobre las espinas, minutos antes le vendó los ojos y le absorbió los ojos insinuosos, antes de volar, lejos muy lejos de su carne molida, vertió su último veneno, con la frente en alto, el pecho enaltecido, los cabellos agrandados, el ego sobre la cien, y el orgullo bailoteando sobre él:


                                              . . .  "Te lo advertí, puta de mierda"


Yo me la encontré esa noche de luna furtiva, tenía la mirada perdida y cientos de lágrimas deslizándose hasta su ombligo, lucía hermosa pero con la tristeza resbalándose hasta por la garganta, me sonrió fugazmente y a medias, me entristeció no verla primaveral como hace algunos días. Pude sentir su dolor, respiraba melancolía, rozó mi piel con su miel pero ya no emanaba dulzura, estaba podrida, yo sabía muy bien que después de esa cita con el desamor ya no sería la misma de quien me enamoré.


Ella desapareció esa noche de luna sombría, decidió envolverse en su canción y evaporarse junto a la música de sus ideas, pensó que escapar era mejor que permanecer bajo el dolor que la consumía, cogió las piezas de vida, envolvió cuidadosamente el vestido turqueza que tanto adoraba, desempolvó las zapatillas de goma y partió dispuesta a dejar un trozo suyo en cada milla, dejó destellos de armonía y se me esfumo, se me esfumó mi niña.


Nosotros la vimos morir esa noche de luna esquiva, no pudimos evitar que se marchitase, era tan bonita, y yo la amaba tanto, tenía entre mis dedos el poema que Dios me ayudó a componer, el que Neruda reclamó a regañadientes, el sueño de Becker hecho realidad. Utilicé como tinta mi sangre, no pude evitar que se me escabullan todas las venas, querían ser partícipes del más puro de los sentimientos, pero no era yo, hace mucho que había dejado de ser yo para convertirme en ella, ella tenía el poder de causar revoluciones en mis entrañas, esa noche como ya mencioné, yo besé las letras de su nombre, la entrelacé suavemente a mis recuerdos y la vi partir . . .  la puta de mierda, era mi Diosa y mi cuerda.