domingo, 24 de junio de 2012

De polvo y de fútbol



. . . "De un momento a otro dejábamos de ser dos, se sumaba uno más y seguíamos corriendo detrás del balón, eramos tres o cuatro, éramos cinco o seis; la cifra se incrementaba, los años iban pasando, pero la inocencia se mantenía pura, éramos todos entonces riendo a carcajadas, peleando a regañadientes, sudando caliente, respirando fútbol por los cinco sentidos, éramos lo que fuimos y fuimos los que éramos, parte de la misma historia, de la misma generación, esa del 92, alguno del 91 y uno que otro del 90, pero estábamos ahí presos de la misma pasión y gloria, de la misma medicina del alma "   


Solíamos reunirnos por las tardes después de almorzar, salía de casa con una mandarina o naranja en cada bolsillo del pantalón y una gorra para cubrirme del sol, la felicidad brotaba por mis ojos, no existía otro momento en mi vida como aquel, dónde devota de la fascinación más exquisita me vestía con zapatillas y ropa deportiva, sujetaba los pasadores con gran fuerza en los pies, y me aventaba a la sensación más bella que entonces, lo era todo, escapaba por la puerta trasera con total sutileza. 


Quién tenía el balón, era el todopoderoso. 
¿Y si no había pelota alguna? Pues la fabricábamos con papel, bolsas, trapos o cartones. 
La mayoría de veces, entre dos líderes, nos repartían a los demás como si fuésemos objetos, por turnos, después de dividirnos en dos bandos; escogíamos la cantidad de goles "3 - 6" "4 - 8" "5 - 10" significaban cambio de cancha y/o descanso y el fin del partido; colocábamos las piedras, casaquillas, gorras o lo que sea que hiciese una simulación de arco sin travesaño. 


Y así empezaba la fiesta. 
Todos corriendo tras la pelota, de un lado a otro, eufóricos, completamente asquerosos, bañados en polvo y sudor, tropezábamos y nos parábamos de inmediato ensangrentados, seguíamos corriendo, el clímax se traducía en GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL! y nos desprendíamos de las prendas superiores (como los astros en la pantalla chica), la pelota se movía de inmediato con rabia, la ilusión de transforma en cólera, nos odiábamos a rabiar, éramos enemigos y la misión era una sola, GANAR a costa de lo que fuese, con empujones y faltas o con buen fútbol y fantásticos goles. Anochecía de pronto y estábamos exhaustos, los partidos eran consecutivos y sin darnos cuenta el tiempo jugando se resumía en dos a tres horas, nos elevábamos al cielo en cada jugada, nos olvidábamos del mundo y sus estupideces, puedo afirmarlo ahora, éramos COMPLETAMENTE FELICES. 


Me enamoré del fútbol cuándo era muy pequeña, mi ilusión fue impulsada por la influencia de mis hermanos mayores quienes no hablaban de otra cosa, ellos me enseñaron a ver la vida de una forma esférica, y fue así que aprendí a suplir mi soledad infinita con adrenalina pura, las tardes dónde respiraba tristeza profunda decidí reemplazarlas por fútbol hasta desvanecer, y fui feliz, feliz cuando mis pies tocaban un balón o cuando mis ojos contemplaban un partido de fútbol en la televisión, fui tan feliz que soñaba con vivir de eso, dedicarme a eso y morir por eso; la vida y sus recovecos me refutaron tiempo después con que era imposible hacerlo, por lo menos imposible para mi. 


Mi primer amor trajo consigo experiencias sublimes, momentos deliciosos y disfrutes que tiendo a evocar con una sonrisa en los labios, me regaló una de las mejores etapas de mi vida y felicidad fugaz que se mantiene en la memoria de cada uno de quienes fuimos partícipes de cada uno de los partidos jugados, el sudor aglomerado y porqué no decirlo de las lágrimas derramadas por cada lesión, marcador en contra o pelota desinflada. 


Y es que el fútbol es así de bonito, es capaz de arrancarte de la realidad y llenarte de dicha inmensa si ganas un partido o de la tristeza más profunda si lo pierdes, pero nada absolutamente nada se compara con ser partícipe de uno, sumergirte en el campo e intentar anotar un gol en el arco adversario, y cuan valioso es lograr marcar un gol, es realmente fantástico. 


Hoy, una década después, sigo respirando fútbol por donde vaya, ya no lo practico con la misma constancia de antes pero sigo tras de él, como hace mucho, y quizás ya no vuelva a revolcarme en la tierra, pero siguen alborotándose mis hormonas cada vez que veo un tiro libro, un penal o una atajada magistral, pues sucede que solamente quién ha vivido al fútbol de verdad, desde siempre, puede entender la pasión que despierta ver un balón rozando el piso, al compás de quién lo tiene bajo sus pies, disfrutándolo, amándolo y sintiéndolo. 



Gracias fútbol por regalarme vida, 
en lugar de qué la vida me haya regalado fútbol.

miércoles, 9 de mayo de 2012

I will love you forever



Olvidé lo mucho que dolía no sentirte, había creído que la menopausia había logrado por fin ahorrarme algunos litros de dolor y no fue así, no no, no fue así, apretaste mi corazón con tus dientes, para luego arrojar la espada y volar.


Ayer (uno de mis días azules) salí de casa preocupada porque la noche anterior no pudiste dormir por el dolor en las amígdalas, en medio de mi turbación y lucha por salir adelante pensé en ti, como de costumbre, pensé en llevarte medicamentos porque estabas ocupada y conociéndote como te conozco sabía que no dejarías de lado tus quehaceres, no tenía dinero suficiente, tenía que comprar algo en la botica de la esquina, y no cargada mucho efectivo, me moría de sed, mucha sed se moría dentro de mi, pero me tragué la saliva con valentía y seguí caminando, salí con prisa de la universidad no quería perderme la serie otra vez, pensé en viajar a casa en colectivo pero nuevamente pensé en ti, di un giro y atrapé el microbús, me tragué nuevamente la saliva con hidalguía y respiré con una sonrisa. Después de un trayecto interminable, me ubiqué en la botica esa cuyo nombre me recuerda tanto a Dios y a los ángeles, entonces revisé el monedero y vi que sobraban algunos soles aparte del dinero que iba a utilizar, pregunté por medicamentos y me pidieron que detallara los síntomas y si quien iba a ingerirlo era alérgico a algo, quise darte una sorpresa pero sabía que podía causarte daño si no preguntaba antes, así que cogí el celular y llamé: 


- Hola, estoy en la botica. ¿Me puedes describir que síntomas tienes?
- ¿Ah? ¿Tú que haces ahí?
- Pasé a comprar algo que necesitaba y pensé en comprar pastillas.
- Siempre te gusta perder el tiempo ¿no? apúrate ya es tarde.
- Pero . . .
- No quiero nada déjalo así.
- Pero ayer te vi mal, no quiero que empeores. 
- Ah no no no, que lo dejes así, no molestes y colgaste.


No supe entonces como ocultar tanto ardor, la chica quien me atendía minutos antes se quedó viéndome perpleja, yo lancé una risa nerviosa pero por dentro nadaba en decepción extrema, apreté las monedas con fuerza y me aventuré a lo desconocido, en medio de ideas crujientes compré el sporade que vi y no pude beber quise también comprar las ruedas de los carros y abalanzarme bajo sus llagas, quise sentir todo lo que no soy capaz de sentir.


Hoy, no abrí los ojos porque no pude cerrarlos la noche anterior, vi como arrojabas el dinero con cólera sobre mi escritorio, no me diste tiempo ni observarte bien, pegaste un par de gritos y saliste enfurecida, se me elevó el corazón. No paré de correr desde que salí de la cama, a pesar de mis mareos mi debilidad y mis pesares, después de mil y un emociones en un sólo día, tan sólo quería volver a casa y saber como estabas de las amígdalas, cuando disponía a venir en cuánto se abrió la puerta del salón me retuvieron para hacer el trabajo del día siguiente, no pude refutar, y me quedé presa de tantas ansias, acabamos por fin y caminé con prisa pero sentía que volaba, volaba en dirección tuya. Durante el trayecto me apretó la gastritis con fuerza, imaginé que la causa era clara, aún así sabía que pronto estaría en casa y mientras tanto tenía que soportarlo (como siempre), esquivé a los perros como de costumbre, abrí la puerta, ingresé a tu habitación . .  .


Quise besarte en el rostro y me volteaste la cara.
(Enmudecí)


- Llegas tarde. 
¿Tanto te gusta perder el tiempo en la calle?


(Me hice añicos, me evaporé por completo)
- Tenía que hacer un trabajo. (grité para que vibre mi voz quebradiza.)


Gritaste tantas cosas más pero mis lágrimas atraparon a mis oídos, grité para no llorar mientras lloraba y así me envolví en la nada, en la cuál siempre perdí, escapé al baño como de costumbre, escapé a morir en el inodoro, ahogada con mis propias lágrimas, vi mi reflejo en el espejo y supe que aún era una niña, débil y frágil, estúpida e idiota, insignificante y melancólica, que aún seguía buscando en tus manos el refugio eterno, que aún acariciaba tus mejillas con ternura a pesar de las espinas clavadas en el alma.


Confirmé entonces que mi amor nunca había disminuido, que con el paso de los daños y con ellos los años, mi sentir había crecido, se había elevado inmensamente, supe entonces que debía escribir esto para que no se pierda en los recuerdos, y aunque nunca lo vayas a leer, no imaginas lo mucho que te amo, te amo con todas las fuerzas de mi corazón y así como lo hice en un momento de reflexión infinita le agradezco a Dios que estés aquí conmigo para causarme daño, para dolerme en los ojos quizás, para triturar mis huesos una y otra vez, para aventarme al vacío tal ves, pero que estés aquí al fin y al cabo.

I Love You Mom!  

I Love You . . . Always I Will Love You!

Hace algún tiempo escogí esta canción para momentos como este, 
en el cuál sientes que no sientes, 
o no sientes lo que quieres sentir,
cuando el dolor es tan grande,
cuando las razones se consumen,
y piensas con la cabeza,
mientras el corazón se aleja, 
se acurruca en el rincón de la fantasía.

"Ella se desliza y me atropella,
es pregunta y es respuesta 
. . . es ella"

domingo, 22 de abril de 2012

Welcome to my life

Y mi vida se iluminó de pronto, en milésimas de segundo me perdí en el limbo, no sabía si lo de ayer era un sueño o era una ilusión óptica como las que siempre había tenido hasta entonces, no tenía en la cabeza la idea clara de llorar como una niña mimada, llorar con todo el alma, o gritar gritar fuertemente hasta desaparecer por completo, de pronto volví en si y no, no era una falacia. 

Mis padres estaban parados frente a mi, los podía ver mientras cantaba, podía sentir su sonrisa reventándome de felicidad, podía entonces dejar que se escapase un suspiro tembloroso de alegría, podía morirme ya, porque había logrado mi más grande sueño, mi más grande anhelo, que sintieran el inmenso amor que la música ha calado en mi, que me sintieran en la plenitud de mi existencia, que me sintieran más frágil y ligera que el viento, que me sintieran viva, que me sintieran, sólo eso, que me sintieran antes que me extinga por completo, antes que se me secase la esencia y se me minimizara la presencia.



En los diecinueve años que llevo pisando la misma tierra que ustedes, y tengo la dicha de haber nacido en un rincón del paraíso llamado Perú, nunca antes mis padres me escucharon cantar mientras me veían, y no me da me da vergüenza decir que hasta hace poco ignoraban que lo hacía, mi historia con la música surgió de la manera  más insólita, más extravagante y sobre todo poco racional. Tengo la dicha de cantar desde los cinco años, pero la lógica recién la adquirí a los siete, es por ello que nunca olvidaré como empezó esto para mi cerebro en si, me enamoré de Gianmarco y su hermosa canción de amor, me impresioné con OV7 y aquella pequeña traviesa, destrocé la radiograbadora de papá con tantas rebobinaciones para poder plasmar las letras de ambas canciones, grabé mi voz en cientos de cassettes y todos me parecieron patéticos, los escondí, los quemé o los fui desapareciendo poco a poco, cantaba estupidez y media que apareciese en mi cabeza, solía cambiarle las letras a las canciones e iba creando otras nuevas, a los diez años me planté frente al salón de clases y entoné con orgullo muchísimo orgullo "Madre hoy no me levanto" del gran Manolo Galván (esa dónde el niño que le dice a su madre que en la escuela su compañero le gritó hijo de ramera) aún recuerdo el rostro consternado de mi profesor que hizo que me callara de inmediato, empecé a escribir mi primera canción a los once años, fue tan tonta que nunca pude terminarla, mientras lo hacía, me quedaba prendida durante horas en la computadora intentando interpretar París de la ODVG, y si, todo esto lo hacía a escondidas, nunca nadie me enseñó como hacerlo. Fui nutriéndome de baladas desde que aprendí a usar el equipo de sonido, mis hermanos compraban los cassettes entonces y yo podía disfrutarlos hasta quedarme dormida en el sofá, podía sentir la fuerza de la música iluminándome la vida desde ya, descubrí Ritmo Romántica y sabía que mi vida giraría en torno a la melodía del dolor hecho canción eternamente, sellé un pacto con el ritmo, el compás y la armonía, no había vuelta atrás, estaba atrapada entre sus redes y apenas tenía trece años. Y si, seguía haciéndolo a oscuras, siempre oculta, con miedo o con vergüenza, con tristeza o cobardía.


Y así de la nada surgió todo esto, a lo que ahora denominado V.I.D.A y quiero que poco a poco cada uno sea bienvenido a este mundo mío, y sea así partícipe de todo lo que puedo transmitir cuando cojo un micrófono entre los dedos o siento una guitarra a lo lejos, a mi no me enseñaron como cantar y mucho menos dónde, cómo y para qué hacerlo, me cité con la muerte en diversos concursos y fui caminando sólo de la mano de Dios, me arriesgué a saltar sobre el vacío cientos de veces sin ni siquiera saber como pararme frente a un escenario, me tragué la hiel y el veneno de las críticas de miles, se me revolvió el estómago y me hizo añicos la gastritis emocional que padezco hace algunos años, se me secó la garganta por completo en medio de una canción y no sabía como hacerle para terminar de expulsarla, se me olvidó la letra millones de veces y me quedé petrificada sin saber qué continuaba, se me escabulló la voz repentinamente y no me quedaban fuerzas para seguir soportando a ese demonio en el que se convierte una persona cuando está parada delante de ti y sé siente en el derecho de juzgarte sin por lo menos saber tu nombre, pero ninguno de esos sufrimientos se comparaba con la sangre expulsada por mi corazón al no ver a mi madre delante de mi llenándome de confianza en lo que podía o no hacer en la tarima, llenándome de críticas o de remordimientos, pero llenándome al fin y al cabo, sentirla era lo único que yo necesitaba para continuar, su respiración era lo que mi voz necesitó siempre, pero estaba ausente y yo tenía que contentarme con mi poquedad, con aquello a lo que había aferrado a mis días, a la soledad más pura jamás antes sentida, cuando de pronto era mi turno y estaba ahí quieta más triste que siempre, adherida al piso para no salir volando, sólo pensaba en ella y suspiraba entre infinito dolor contenido . . . PARA TI MAMÁ, empezaba la música e iniciaba mi tragicomedia.




Lo de ayer fue un suceso que yo esperé durante toda mi vida, no podía asimilarlo hasta el momento que subí al escenario y estaba divisándolos a lo lejos (papá y mamá) (mamá y papá) ambos juntos en espera de mi presentación, mi sonrisa a medias resumió todo lo sufrido, y entendí, entendí por fin, que nunca es tarde para sentir a las personas a quienes más se ama, aunque sea sólo por unos minutos, que la música no discrimina y a la larga establece conexiones entre las personas muy a pesar de sus creencias o de los comportamientos adoptados durante todos sus momento, de sus gustos o preferencias, o del concepto ideado de la vida en sí, y otra vez, lo repito, otra vez, a mi no me da vergüenza decirlo, a mi nadie me dio lo que muchos tuvieron y sin embargo estoy aquí, luchando, acumulando puntos en el cielo de la gloria, intentando ser mejor día a día, guerreando por cambiar la mala definición que los mediocres le han dado a la música, intentando sobre todo hacer patria en un país dónde la mierda vale muchísimo más que el arte, dónde ser común y ser parte del sistema es lo más admirable, dónde ser diferente cuesta, dónde sentir diferente duele, dónde vivir como se desea vivir está destinado a pasar hambre, dónde ser del montón es la mejor medicina para la ignorancia.

viernes, 30 de marzo de 2012

Olvidarte a medias

Me pregunto si tendría sentido continuar sin el ardor característico de las heridas que fabricaste en mi interior, ir por la vida sin el sabor agridulce de las penas causadas por tu abandono, si pensarte me duele, llevarte me conmigo me hiere ¿Acaso no sería terrible no sentir más dolor?, si supuestamente vivir sin ti no es vivir ¿Que me quedaría entonces si dejase de extrañarte?, he pensado seriamente en bailar desde hoy hasta el infinito con la nostalgia de tu partida, y tatuarme en la cien un "·Vivesdentrodemi·" así hayas perdido la vista y hayas decidido morir lejos de mis brazos. 


Odio las despedidas y me deprimen los finales a escondidas, no me interesa en definitiva, que tu formes parte de mi pasado, no deseo simplemente recordarte con dulzura, no me interesa acostarme con tu recuerdo y despertar al tercer día oliendo a ti, no es lo que necesito para nosotras (mi estupidez y mi antología).


Quiero . . . 
que me duelas 
que me agrietes el corazón
que me tritures los sentidos 
que me ates y desates 
que me tomes y me arrojes 
que me lamas y me muerdas 
que me irrites y desquicies 
que me revuelvas por completo 
que me desaparezcas definitivamente. 


 Por eso . . . 


 Te voy a olvidar a medias, 
para que puedas regresar cuando quieras. 


 Te voy a olvidar a medias, 
para que vengas me des un beso y desaparezcas. 


 Te voy a olvidar a medias, 
para sentir que te aferras a acurrucarte dentro de mis lágrimas.



lunes, 26 de marzo de 2012

Carta a Cupido # 1




Esa noche de luna vacía, él agrietó su corazón, desapareciendo así su sonrisa, la disfrazó de Monalisa y la aventó a la nada, hizo con su traición que caminase de puntillas sobre las espinas, minutos antes le vendó los ojos y le absorbió los ojos insinuosos, antes de volar, lejos muy lejos de su carne molida, vertió su último veneno, con la frente en alto, el pecho enaltecido, los cabellos agrandados, el ego sobre la cien, y el orgullo bailoteando sobre él:


                                              . . .  "Te lo advertí, puta de mierda"


Yo me la encontré esa noche de luna furtiva, tenía la mirada perdida y cientos de lágrimas deslizándose hasta su ombligo, lucía hermosa pero con la tristeza resbalándose hasta por la garganta, me sonrió fugazmente y a medias, me entristeció no verla primaveral como hace algunos días. Pude sentir su dolor, respiraba melancolía, rozó mi piel con su miel pero ya no emanaba dulzura, estaba podrida, yo sabía muy bien que después de esa cita con el desamor ya no sería la misma de quien me enamoré.


Ella desapareció esa noche de luna sombría, decidió envolverse en su canción y evaporarse junto a la música de sus ideas, pensó que escapar era mejor que permanecer bajo el dolor que la consumía, cogió las piezas de vida, envolvió cuidadosamente el vestido turqueza que tanto adoraba, desempolvó las zapatillas de goma y partió dispuesta a dejar un trozo suyo en cada milla, dejó destellos de armonía y se me esfumo, se me esfumó mi niña.


Nosotros la vimos morir esa noche de luna esquiva, no pudimos evitar que se marchitase, era tan bonita, y yo la amaba tanto, tenía entre mis dedos el poema que Dios me ayudó a componer, el que Neruda reclamó a regañadientes, el sueño de Becker hecho realidad. Utilicé como tinta mi sangre, no pude evitar que se me escabullan todas las venas, querían ser partícipes del más puro de los sentimientos, pero no era yo, hace mucho que había dejado de ser yo para convertirme en ella, ella tenía el poder de causar revoluciones en mis entrañas, esa noche como ya mencioné, yo besé las letras de su nombre, la entrelacé suavemente a mis recuerdos y la vi partir . . .  la puta de mierda, era mi Diosa y mi cuerda.

viernes, 9 de marzo de 2012

Confesiones II

Pocas has sido las veces en las cuáles me he levantado de la cama de un salto, hoy fue de esos días, se me aceleró el corazón, caminé descalza hasta el tocador, abrí el cajón central y cogí la estampita que me acompañada desde hace algunos meses. Me vestí de inmediato, soñolienta, pero con convicción, había llegado el momento y no iba a dejarlo escapar.

Salimos con prisa, me costó mucho verter palabra alguna durante el trayecto, volaban tantas ideas dentro de mi cabeza que temía que las vomitase en cualquier momento , hoy sentí miedo, muchísimo miedo. De pronto evoqué la primera vez que tuve que pasar por algo similar, tenía siete u ocho años, aún dormía abrazada a mi madre, cuándo me dijeron que tenía que ir al hospital, salimos de madrugada aquella vez, me entristeció tanto la experiencia que no he podido superar la nubosidad de ese recuerdo.


El neurólogo se sienta frente a mi, tiene la sonrisa hermosa, su expresión se va dibujando con cada palabra,es bastante apuesto y no puedo evitar quedarme maravillada. Sin embargo me cuesta decirle lo que me está sucediendo, pienso que ocurrirá lo mismo de antes, hablar tanto para que me digan un sin fin de estupideces, no quiero sonar exagerada, cuido una a una mis palabras, me presta atención o por lo menos eso es lo que percibo, siento que los sonidos que van pariendo mis labios piden a gritos ser escuchados, termino de hablar y ya no me quedan más por decir, tan sólo esperar un poco más.

Coge suavemente los resultados de los análisis, estoy temblando, debo confesar que cuando decidí hacer esto tenía presente lo siguiente: prefería que me dijese que me iba a morir, a que no me lo diga y sin embargo lo esté haciendo lentamente ignorándolo; ese era mi principal miedo. Logra abrir la primera carpeta, intercambia las hojas y me susurra con dulzura:

- No se observa algo que crezca o decrezca de forma anormal dentro de tu cabeza, según estos gráficos podría afirmar que NO TIENES UN TUMOR.


* Durante casi dos años esa fue mi mayor aflicción, el dolor se acrecentaba y empezaba a ser tan habitual, con ello vinieron reacciones raras en mi comportamiento, mi vida dio un giro de 360° de un día para otro, se dio todo tan rápido que a penas pude asimilarlo, mi cuerpo se debilito por completo, muy a mi pesar aún se encuentra débil pero quiero creer que no es algo grave, que es algo momentaneo y que se esfumará desapercibido tal y como llegó, quiero creeer también que los exámenes no se ha equivocado y que esta pesadilla pasará pronto, que despertaré un día y dejaré de sentir incomodidas, que podré saltar y gritar sin miedo a que me suceda algo, a ser la misma de antes, a respirar con el dolor espiritual pero no con el dolor físico adicional ¿Acaso mi castigo no era suficiente?

En la otra carpeta, después de las revisiones correspondientes, me dijo que podría encontrarse la razón de mis penares, no sé porque siento que está equivocado, que esa no es la razón en sí, que lo mío va más allá de un dolor cotidiano o común, pienso que mis ideas han empezado a reventar, una  a una, que mi cerebro está empezando a colapsar, he perdido la fe y eso me agrieta cada vez más, la simple idea que nunca volveré a ser la misma de antes me destroza de sobremanera se me inundan los ojos con sangre y pienso:

¿En qué momento cambió todo?
¿Cuál fue la gota que derramó el vaso?
¿Estaba destinada a padecer esto?

Hoy no lo entiendo, quiero creer que es el más grande obstáculo que me ha tocado vivir y que es una prueba más que podré superar, quiero dormir y despertar sana otra vez, quiero que se diluyan los nudos que se me atan cada vez con más fuerza en el transcurso de estas líneas, quiero que mi mente obedezca y mis células sigan el camino de regreso a casa, quiero poder hacer tantas cosas . . . ojalá sea posible, ojalá, Díos mío.

viernes, 17 de febrero de 2012

Memories * . . .

"Escapósen mis líneas tras sus pies, decidieron seguir sus huellas, para darle cabida a un nuevo corazón y a un nuevo sentimiento, sólo Dios sabe lo mucho que ha dolido suprimir cada una de sus caricias y lo mucho que pude haber colmado sus días de infinito romanticismo.
Considero entonces que lo suyo fue uno de los pocos errores que haya cometido en vida, pero no lo suyo en sí, sino las migajas de lo suyo, el aferrarme a los recuerdos del pasado que impedían que pueda suspirar con tranquilidad sin la imagen de sus ojos atormentando mis días, sin tener que sentir mi malévola traición al amor, amor que ya no existía, amor que me consumía, y es que existía algo muy dentro de mí que no deseaba arrancar sus días, a veces he creído que lo que me unió a él durante tanto tiempo fue el dolor de la culpa, el duelo forzoso para pagar por el daño causado, la infelicidad merecida por tantas lágrimas derramadas, pero así fuese o no, ya no están escaposen he dicho y lo reintero"


Sin embargo escaposen con él las caricias acumuladas, se esfumaron los recuerdos de lo bello y lo sublime, del amor en tiempos de cólera, las rabietas por un beso, las lágrimas por un suspiro, las cartas por doquier los cigarrillos por alquiler, su ojos decifrando mis misterios sus labios retratando monasterios, en fin todo aquello que englobe a lo hermoso, a lo puro y los estragos de tantos abrazos aglomerados.

¿Que cuánto ha dolido?, pues ha dolido a mares, a multitudes de penas y tristezas, ha sabido a sangre y a vinagre, a agonía infinita, a mierda jamás descrita.

¿Que cómo pude soportarlo?, pues no lo soporté, me dejé envolver, me golpeó hasta cansarte, me aventó del suelo al cielo cientos de veces, me apretó las sienes hasta destrozarme las ideas, me trituró las carnes hasta perder la sazón.

Yacía entonces, puedo recordarlo hoy, en el fango  más indecifrable, presa del dolor más delicioso que haya vivido en años, enamorada hasta la estupidez extrema, con razones de sobra para volar hasta las estrellas y robarme acaso alguna de ellas, ¿estaba enloquecida? posiblemente si, atrapada entre los jirones del amor.

Es tan simple a veces, mis citas con el olvido siempre se truncaron, solíamos planear momentos increíbles pero siempre terminé huyendo, a regañadientes a tropezones, huía porque olvidar no sé hizo para mi, no porque no podía sino porque no quería, lo dejaba entonces quietecito esperando durante horas con las rosas en las manos, junto a corazones puros que estupidamente las mujeres rechazamos, lo veía de lejos entre lágrimas, arañándome las mejillas, a una y mil millas.

Y así transcurrían mis días, con la rutina de siempre, con los improvisados tapones para que la sangre no brote por las pupilas, con la pena en alma y sin hallar la calma, esperando muy a mi pesar un milagro que me arranque tanto sentimentalismo, corriendo sin correr, cantando sin cantar, sonriendo sin sonreír y queriendo sin querer.

Hasta que un día, el sol que se embellecía para todos y se escondía a mis ojos, se elevó muy pero muy alto, me sonrió y me iluminó la vida, descubrí así que sólo el tiempo es capaz de remendar los agujeros que existen bajo tu piel, agujeros que permanecen durante años, pero nadie puede ver, agujeros que agrietan tus días, tus noches y te llenan de manías. Soy consiente que atravesaré los mismos pasajes en las semanas, meses o años que me queden por vivir; amaré hasta desvanecer, lloraré hasta evaporarme, pero con la esperanza de luz en el camino más próximo, con un príncipe quien espera por mí, con unos labios que desean morder mis sueños, y sobre todo con un corazón que está amarrado a una silla para no salir volando en busca de amor, pregonando vida, repleto de osadía.

martes, 31 de enero de 2012

Laura ♥ Pausini "Inédito" WorldTourPerú




"Una noche maravillosa", así inicio con este post, es la que viví ayer en el concierto de Laura Pausini, siempre rehuí a los conciertos por ser eventos públicos masivos pero nunca imaginé la experiencia tan espectacular que se vive siendo partícipe de uno, es magia pura, giras a un lado y ves a una inmensidad de personas riendo, giras al otro lado y ves a otros saltando junto a ti, volteas la mirada hacia atrás y ves la alegría en los rostros de miles de almas que siente, gustan, disfrutan la misma música que tú, vuelves al estado inicial y es una de tus artistas favoritas quien está en escena, a metros de distancia, respirando tu mismo aire, pariendo la música que te hace vibrar y sobre todo siendo más humana de lo normal.






Escuché a Laura cuando iniciaba mi vida con la música, desde entonces siempre soñé con poder verla algún día, se realizó en mi un conexión con su forma tan bella de expresar el amor a través de canciones y parafrasear el sentimiento en letras, admiré sobre todo su capacidad para dominar razones, la adoré desde el primer momento y es una de las pocas musas que no me ha decepcionado.




El concierto inició a las 9:45, Laura apareció con "Bienvenido" y el Jockey Club se convirtió en una fiesta, tan radiante y sencilla como siempre, saludó a Lima con una venia, continuó con "Yo canto", luego vino "Escucha atento", siguió "Con la música en la radio" , y vino el reciente estreno mundial "Bastaba", prosiguió con la canción de la cual me enamoré hace mucho Emergencia de amor, vinieron más del nuevo disco "Inédito" y luego apareció "Volveré junto a ti", después de esa, encandiló un acústico con un popurri de "Inolvidable""Amores extraños" y "La soledad", continuó con "Inédito" el tema intro al reciente disco, y luego el gran tema "Primavera anticipada" , el otro éxito  "Como si no nos hubiéramos amado", una de las más entonadas, y mi canción favorita de la noche fue "Dispara, dispara" (la había deseado tanto), vaya manera de reconocer los errores propios en esta canción, luego esta preciosa canción de antaño "Se fue", seguido a ello vinieron otros temas no tan conocidos, reapareció la magia con "Víveme" , y "Entre tu y mil mares"; cuando todos creíamos que se había terminado el concierto, brillo nuevamente con "En cambio no", luego un cover de una canción italiana que hizo suya, el concierto finaliza con "Jamás abandone" una canción bárbara del disco "Inédito" que narra su reaparición en el mundo musical luego de un receso prolongado, se despide agradeciendo a sus músicos y presentándolos al público, antes de irse nos regala "Quiero decirte que te amo" en acapella.



Laura Pausini nos sorprendió con un espectáculo con rock y electropop, con efectos especiales brillantes, bailarines con traje de luces y un DJ, con un giro total en el estilo pero no menos pulcro, demostró una vez más su versatilidad en el escenario. Fue genial, no me lo esperaba, pensé que el ambiente sería romántico y lo fue claro que sí, pero también tubo momentos vibrantes, cargados con la energía de la guitarra y el bajo electrónico. Y ella tan hermosa en el escenario, cambiándose las mudas cada dos o tres canciones, sencilla, bella, diva e interactuando con nosotros a cada momento. En un momento casi en la mitad del concierto, Laura expresó algo que se me quedará marcado por el resto de mi vida, presentó a un guitarrista con quién está trabajando recientemente, Nicola Oliva, dijo que había sabido ganarse su confianza y cariño, porque no sólo era talentoso, como muchos con quienes trabajó, sino que le había demostrado su don de gente y su forma de ser internamente, a diferencia de los demás, este hombre es un  ser excepcional por los valores que tenía como persona (bastante conmovedor).



Sin más que escribir, la emoción que me embarga es inmensa, aún sigue dibujada la sonrisa en mi rostro y las lágrimas internas aún brotan, sin lugar a dudas una de las noches más bonitas de toda mi vida, una experiencia preciosa de la mano de esta diva con una voz extraordinaria desde el inicio hasta el final de su presentación, pulcra e impecable, llena de amor a su arte y a su gente, repleta de música, con una carisma único y una sencillez extrema.



GRACIAS LAURA, POR REGALARME ESTA INYECCIÓN DE VIDA.

Ella se despidió así :
- "Gracias Lima, esta noche, hicimos el amor" - 

Mi respuesta es:

- Claro reyna, definitivamente hicimos el amor :]



domingo, 22 de enero de 2012

Luces del demonio *




Debajo de sus polleras, rozando sus gastadas ojotas, se esconde la magia sublime de la lucha diaria, el vaivén de polvo y paja que agrietan sus manos encallecidas, arden y a veces lloran; se tizna las mejillas con el hollín negro amargo que sus ideas, canta para no sentir frío y para darle alegría a sus santos, pero en el fondo no sabe porqué lo hace, tampoco le interesa averiguarlo.

Esta lloviendo, suspira, las lágrimas corren y la atrapan, canta con más énfasis para poder oírse oír su voz y recordar que existe, se tiende de bruces cerca al fogón, necesita un poco de calor, unos gramos de fuego que derritan la imagen congelada en su cabeza.  Alguien se aproxima a la puerta, puede sentir su aura, hace mucho que nadie la visita, frunce las tripas y grita:

- ¡Fuera, fuera, fuera!, 
llora con desesperación, pena en su canto se dibuja, es su niña otra vez, pero no puede ser su niña, porque ya no está más, cree en la vida después de la muerte, pero no que los muertos puedan vivir estando muertos, siente el desliz de un líquido frío sobre su pecho y vuelve en sí, se le ha derramado el aguardiente, se lo había prometido durante el funeral pero su adicción era aún mayor, su sed de licor no había sido saciado y prefería morirse en vida para no volver a contemplar la imagen en su cabeza, nadie lo creería pero esa noche su niña si estaba ahí,regresó sólo para llevársela, para cuidarla aún más allá de la muerte.

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Yacía extendida en el suelo, de lado a lado, zapatillas blancas le adornaban los sueños, prendas de colores vivos le encomendaban su alma a Dios, y los cánticos más tristes del mundo eran suyos, la enaltecían, la elevaban al podio que la pobreza le había arrebatado en vida, formaba parte del rompecabezas de injusticias jamás entendidas. Días antes en la escuela, el profesor de turno la felicitó por su hazaña, la de los signos "<>" y sonrío con dulzura, la aplaudieron todos con algarabía, él la abrazó y ella no dejó de sonreír, no volvió más, su imagen también se quedó congelada en la cabeza de él, y en la de todos, no volvió más, pero reinó su recuerdo hasta el último día de clases.

Junto a ella, era velado también la única persona que la vio partir, compartían las voces agoniosas, las velas ardientes, el dolor atrapado en la garganta, los elogios, el color blanco, la inocencia. Tenía dos años menos o dos años más, habían compartido en vida y habían compartido la muerte, ambos cortados con la misma tijera, quizás acurrucados, esperando a que llegase el momento, o quizás luchando por librarse de su mala suerte; pero permanecían juntos hasta el momento de la asunción al la inmensidad de los cielos.

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Llovía, llovía desde hace mucho y llovería hasta siempre,
la lluvia que les daba de comer, también les daba de sufrir,
lluvia de mierda que brota de la nada,
nube serrana que se mea cuando le da la gana,
caía entonces cuando uno estaba en el campo, padeciendo, esperando a que anocheciera para volver a casa y tener un poco de vida, caía y te empapaba los jirones de la piel, te hacía trizas mientras caminabas, sin piedad, con infinito odio, como si fueses una alimaña, te golpeaba hasta sangrar para luego largarse hasta quién sabe cuando, te enseñaba la vida a punta de latigazos.


Bueno hubiese sido si la lluvia viniese sola y no cargada con maldiciones,el frío es algo que cuerpo soporta, te curte con el paso del tiempo, te aprieta pero no ahorca, pero la electricidad que trae consigo, de esa misma que a muchos maravilla, brotan luces del demonio, paridas por la naturaleza para recordarnos quién manda, y nos sangren los ojos.


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El cielo oscuro anunciaba la llegada de una tormenta, hacía viento, correteaban sin miedo alguno, en que lugar uno se puede sentir más seguro, si no es en la casa, una pelota de trapo disminuía los minutos de soledad, un poco de maíz saciaba el hambre de abandono, transcurrían los minutos como todas las tardes. Empezó a llover, llovía con la misma crudeza de siempre, decidieron cobijarse bajo las tejas viejas que tenían como estandarte una cruz de metal, con dibujos de animales en colores, preciosa, pero completamente inutilizada.


Un hilo de luz se desprendió del cielo, atravesó la cruz y vino a parar a la punta de sus cabellos, de arriba hacia abajo, diseminando el coraje sobre sus cuerpos frágiles, les perforó una a una las células del cuerpo; se llevó consigo piel, inocencia, años de vida, esperanzas, ilusiones, sueños; para luego regresar de un brinco a sus dominios.
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El olor se siente a kilómetros de distancia, se manifiesta luego el temblor al inhalarlo, es carne tierna, y es carne humana, los cuerpos hechos cenizas se evaporan entre la tristeza, se ha formado un rió con velas encendidas, las lágrimas se pierden con tanto dolor remojado en alcohol, la expresión en los rostros de los vivos parecen ser perpetuos, el sonido de las campanas de la iglesia le dan el toque satánico, quienes formaron parte de esa noche de duelo, no lo olvidarán jamás, aún entre rosas y jazmines, sentirán el penetrante olor de la muerte, encontrarán en sus sueños los alaridos de los cánticos de despedida, cuando vean una tormenta de aquellas, se les quemará un poco de piel, les dará un calambre al corazón y morirán para resucitar después con sabor a fuego, y la imagen congelada en la cabeza.

jueves, 1 de diciembre de 2011

December_Welcome!

Luces-sonrisas-abrazos-chispas-razones-esperanzas-alegría-colores-sonajas-tambores-villancicos-chocolateconleche-vino-pavo-llamadastelefónicas-mensajesdetexto-regalos-pompones-muñecas-recuerdos-fotografías-música-tradiciones-alcohol-velas-lamisadelgallo-religión-lágrimas-reencuentro-conversión-dejavú-catarsis-vértigo-pañuelos-amigossecretos-lazos-razones-promesas-estrella-coronasdeadviento-amoresfurtivos-tiempo-viento-lluvia-fuego-cohetecillos-pasas-frutillas-teqiero-teextraño-silvidos-llantos-dios-ángeles-palabras-letras-historias-momentos.


Me tropiezo con el calendario y quedo perpleja, otra vez diciembre y sonrío a medias, confieso que es mi mes favorito de todo el año, sin embargo es triste que el tiempo se nos evapore con mayor prontitud a medida que pasas los años en los cuáles mucho prometemos pero poco hacemos, inicia diciembre sin embargo y dudo que mi corazón se regocije igual que antes, hace algunas horas edifiqué el árbol de navidad como de costumbre y no pude evitar recordar tantas anécdotas e historias de navidad que mi familia y yo (me encanta decir mi familia) hemos vivido en todas estas pascuas desde que tengo uso de razón.

Navidad para mí, significa tanto desde que era muy niña, me permite recordar una vez más la realidad de mi gente y mi eterno compromiso con los míos, pero a la vez disfrutar de la magia que te transmite cada villancico disfrazada en la voz de un niño con su marca personal de inocencia y ternura infinita. Pero lo más importante y por lo cuál etiqueto a este mes con una sonrisa es porque me permite gozar del cariño de mi familia y cuando digo familia no me refiero a papá, mamá, hermanos, sino a algo que va mucho más allá; mi abuela en primera instancia, mis tías (las hermanas de mamá) y primos; son dos o tres días cargados de amor, de cuidados, de protección, de unión; que me ayudan a sobrellevar el próximo año y a creer que las cosas van a ir bien a pesar de los tropiezos, un abrazo suyo en navidad dibuja las espadas que mi cuerpo necesita para continuar.

Quería ser breve esta vez, pero no puedo evitar verter esta experiencia, la mía con Papa Noel o Santa Claus o San Nicolás, en fin el mismo viejito con barba blanca a quien yo idolatraba: Recuerdo muy bien los malabares que hacía de pequeña cada veinticuatro para mantenerme despierta hasta las doce, con la diminuta esperanza de que ese año si lo vería en el cielo azul con sus trineos y su hermoso traje rojo, pero era inútil porque nunca pasaba de las nueve o diez de la noche, podía sentir entonces el palpitar de mis ojos y la pesadez de mis pestañas, pero nada eso importaba entonces porque mi ilusión era inmensa, sin embargo nunca pude vencer esa barrera y caía inconsciente en la sala, en la cocina, en el jardín, en todos lados; al día siguiente despertaba presa de una desesperación inmensa, corría donde mamá para decirle si lo había visto pasar la noche anterior, y ella respondía siempre con la sonrisa pícara y malévola que sí, y que tenía muchos más regalos que el año anterior pero que sólo se los entregó a los niños que lo esperaron despiertos, esta respuesta era repetida por todos aquellos a quiénes interrogaba y las lágrimas brotaban encendidas, porque quemaban mis mejillas, corría hacia mi habitación con la garganta hecha trizas, cuan inmenso era el nudo que se formaba ese día y mi amargura pudo haber consumido al universo entero.

Antes de concluir con este post, considero que la idea principal por la cuál decidí escribirla, es porque considero que Diciembre tiene y debe estar cargado de alegría más allá de las dificultades y los problemas que se nos puedan presentar, y más allá del nacimiento del hijo de Dios para nosotros los católicos, es un momento de conversión por la clausura de una etapa vivida durante 365 días y merece ser reconocida como tal.

No olviden la importancia de
un Te quiero,
un Te extraño,
un Lo siento,
un Te necesito . . .
por lo menos esta vez, antes que haya partido el tren.


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